Prepararse para la recesión con una actitud inteligente

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La cosas pintan mal. El pesimismo se ha adueñado de todos nosotros. Todos nos están avisando de que nos preparemos para una importante recesión en Europa. Los motivos, muchos. Los culpables, otros tantos. Pero mejor no entrar en eso porque entraríamos en una discusión política y económica sin final. Lo recomendable es que no nos dejemos engañar y para eso hay que prescindir de ideologías.

Básicamente se considera recesión en una economía cuando la evolución del PIB es negativa en dos trimestres consecutivos. El PIB estadounidense cayó un 1,4% en el primer trimestre de este año. Veremos cual es el resultado. Antes de final de mes tendremos el dato del segundo trimestre. Los analistas son positivos y ven “brotes verdes” en el segundo semestre del año.

En Europa la situación normalmente es más complicada. La guerra de Ucrania nos toca muy cerca y la dependencia energética de muchos países de la  Unión Europea de Rusia va a ser pasto para las llamas. Pero la recesión tiene un elemento subyacente muy importante, la inflación. Pero ya no vamos a hablar más del problema y sus causas.

Al final la causa nos puede importar para que no volvamos a cometer el mismo error. Lamentablemente los errores ya están cometidos y la recesión se instaurará en la economía. La primera pregunta a resolver es ¿Quiénes van a verse afectados por esta recesión? Como siempre, los trabajadores por cuenta ajena no públicos, los autónomos y los empresarios de pymes serán los que mayor impacto de esta recesión soporten.

Como ovejas llevadas al matadero, nos podemos esperar lo peor: pérdida del empleo, pérdida sustancial del negocio, no contratación de nuevos proyectos, cierre del negocio. Este impacto será diluido en el tiempo. No se irá todo a la mierda en un día, en una semana o en un mes. Los expertos vaticinan que no será una crisis profunda. Pero los hechos descritos se extenderán principalmente entre las empresas más débiles. Las de menor tamaño y las que ya salieron malparadas de la pandemia.

Por eso es importante prepararse para algo que nos vienen alertando desde hace meses, la recesión. Viene una recesión. Un frenazo en seco de la economía. Pero quizás ahí viene lo bueno, que no nos va a pillar por sorpresa como la pandemia. En España tenemos la suerte que el verano nos va a permitir entrar más tarde en esa recesión. Somos una potencia mundial en turismo. También sabemos que somos los corredores más lentos cuando toca salir de ahí.

Consejos para que la pyme afronte la recesión

¿Qué paso a las pymes en la pandemia? Solo un 12,5% de las pymes vieron aumentar su facturación en 2020. Las pymes de forma generalizada perdieron facturación, rentabilidad y liquidez. Además, se tuvieron en endeudar más y curiosamente las inversiones disminuyeron a la mitad. Es decir, su endeudamiento no fue productivo. Seguramente fue para mantener caja y “tapar agujeros”.
Al final estamos hablando de un impacto importante en todas las variables importantes para un negocio. 

Cuando vas viendo que tus ingresos desacelera o incluso disminuyen, lo que hacemos es parar todas las ideas y proyectos que teníamos para hacer crecer el negocio. Y aquí tenemos el primer problema. Si ante una posible recesión paramos todo lo que nos puede generar nuevo o más negocio, la lógica da a entender que será irremediable esa caída de ingresos. Por eso mismo el primer consejo es no parar los proyectos que nos pueden generar más negocio

Nos estaríamos pegando un tiro en el pie si dejamos de lado el lanzamiento de nuestra tienda online, si no lanzamos una nueva gama de productos que nos demanda el mercado, si no montamos el CRM para gestionar mejor a nuestros clientes y aumentar el ticket medio o la recurrencia de compra en ellos. Y como estos, seguro que tenéis mil ejemplos de cosas que queréis hacer.
Lo que si es cierto es que tendremos que revisar los objetivos de estos proyectos y la planificación que tenemos prevista. Y ser prudentes con las inversiones. Y prudencia no es sinónimo de conservadurismo y quedarme como estoy. Es hacer las cosas con cabeza y sentido. Y aquí es donde viene el segundo consejo que os podemos dar. Probar y testear las cosas antes de lanzaros en proyectos que nos puedan apalancar financieramente. 

No es nada complicado hacer una prueba de bajo coste o incluso de presupuesto cero. ¿Cómo voy a testear la implantación de un CRM? Pues muy fácil. Toma una decena de clientes, alguno que lleve más tiempo comprándote y otros nuevos. 

Con un simple bloc de notas plantea una estrategia de contactación (presentarle nuevos productos, informarle de una campaña, recordarle que se le va a acabar un producto, etc) y dedica una hoja a cada uno de esos 10 clientes. Anota sus respuestas a cada toma de contacto, algunas veces por email, otras por teléfono, otras por whatsapp. ¿Qué no tienes algunos de esos datos? Pues aprovecha para capturarlos.

Si os hemos convencido de lo anterior, seguramente el principal problema de no hacerlo es la falta de tiempo. A esta falta de tiempo, seguramente se une que en recesión se tenga que prescindir de algún empleado. Y aquí es donde os queremos dar nuestro tercer consejo.

¿Cuánto tiempo perdéis en tareas que, siendo muy necesarias, no aporta valor que sean ejecutadas por ti o por tu empleados? Realmente si les quitáramos esas tareas podrían dedicar tiempo a las nuevas oportunidades de crecimiento que tenéis en mente. Seguramente muchas de ellas fueron propuestas por ellos.

Pues nuestro tercer consejo tiene mucho que ver con nuestro software: automatiza aquello que no aporta valor. Analiza aquellas tareas que hacéis delante del ordenador y consúltanos si con nuestro software se puede automatizar. Nosotros reproducimos las tareas que hacéis delante del ordenador, pero también hay otros software que automatizan tareas específicas. 

Si consiguierais automatizar 1 hora de trabajo diario, que insistimos que es necesario, estaríamos hablando que en un año tendríais algo más de 250 horas para dedicar a todos los proyectos que os harán crecer. Y crecer, pensar más allá de donde estáis ahora es la mejor forma de combatir una posible recesión.

No os acojonéis con la recesión. Que os sirva de excusa para ser mejores y dar los pasos que nunca os habíais atrevido a dar. Sirva de ejemplo lo mucho que han cambiado muchas empresas a partir de la pandemia. 

 

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